Crisis del ministerio público en Villa Altagracia

3 Dic

Por J. Modesto Rodríguez

JMR1

La sociedad dominicana sufre desde hace años los resultados de una crisis que se verifica en la mayoría de los servicios que debe proporcionar el Estado y que constituyen un derecho constitucional. En el Ministerio Público no hay excepción. El pasado viernes 30 de noviembre, me presento al destacamento de Villa Altagracia, pregunto por el fiscal y me señalan a un hombre rechoncho con una boina y bigote tupido, un vistoso suéter rojo que para mi impresión subjetiva me parecía más a un “bachatero” , pero era el fiscal de turno. Mi interés era entrevistarme con otro fiscal que le apodan “Poché”, pero no estaba de servicio ese día. Fui dolorosamente testigo de lo desafecto y poco agradable que presta su servicio como fiscalizador en el municipio de Villa Altagracia el magistrado Carlos Almonte,uno de los representantes del Ministerio Público allí. No se si será buen abogado, pero en su rol de fiscalizador me parece inefectivo, inodoro e incoloro, y me parece que por un ejercicio banal de ese estirpe, ha crecido el auge de la delincuencia en Villa Altagracia.
El primer caso que voy a citar es el de una señora que pidió la atención del magistrado y se dirigió a ella en forma grosera, fue maltratada por este hombre que su rol le demanda mejor comportamiento con los ciudadanos y mejor, con los usuarios de sus servicios que le paga el pueblo dominicano.

Procurador Domínguez Brito

Procurador Domínguez Brito


El segundo caso me correspondió a mi. Fui a buscar asistencia porque enfrento lo que muchos hombres en estos tiempos, un caso de infidelidad con mi ahora ex pareja. Pero el problema se agravó cuando coincidí en un lugar público con mi ex y su nuevo amante. Tengo una relación que fue estable y basada en la confianza de 13 años y tres niños menores, rota, destruida, acabada. La justicia aquí no tiene que hacer nada porque no se sostiene una relación por sentencia, pero si evitar tragedias ulteriores con una intervención sabia y equilibrada porque hay consecuencias… Se que muchos hombres tenemos sobre esto una historia que contar, de manera que no es un caso exclusivo ni aislado. Estuve a punto de ser agredido y mi vida se puso en peligro por el sujeto y un grupo de compañeros, cuando le reclamaba a la madre de mis hijos menores el cese de lo que considero un abuso a mi persona porque hasta el momento ella vivía bajo mi protección y donde todavía yo jugaba el papel de cónyugue.
Pues fui a contarle al fiscal mi problema y a buscar orientación de como a la luz del derecho yo podía manejar el tema, proteger el derecho y el futuro de mis hijos y poner mi vida a resguardo de la amenaza de agresión.
En lugar de escucharme y darme las orientaciones que le pedía, el magistrado Almonte se fue de insultos y desconsideraciones conmigo pese a haberle identificado debidamente. Lo que me dice, sin conocer en profundidad el asunto es que esa mujer ya no es mi pareja y que yo andaba detrás de ella y si fui amenazado, y que si se intentó agredirme, matarme talvez, la culpa fue mía por haber acudido donde personas que estaban tomando alcohol, así de simple y sencillo fueron sus conclusiones, al prácticamente denegarme el servicio que fui a buscar. “Usted es dichoso que salio vivo de esa” fue su sentencia, y mas luego con dejadez asombrosa, me dice que espere a su secretaria para ponga mi denuncia si quiero. Me pregunto si un funcionario del Ministerio Público debe comportarse de esa manera con los ciudadanos. Si hace eso con los periodistas, me imagino como lo hará cotidianamente con los demás ciudadanos, por lo que pienso que no tiene vocación y no esta calificado para ese desempeño profesional. Entendemos que un fiscal no está para manejar temas de relación de parejas en sí mismo ni los sentimientos, pero si para evitar una muerte si esta a su alcance la prevención y los correctivos de lugar poniendo a los delincuentes fuera del alcance de cometer sus fechorías. Y más aun, hacer valer los respectivos derechos de las partes sin afectar al otro como debe establecerlo los códigos y las leyes.
Hemos escuchado muchas quejas de la mala asistencia de muchos funcionarios de esa instancia en otras jurisdicciones. Muchas agresiones fatales, muchos casos lamentables tal vez han ocurrido por esta conducta en el Ministerio Público y me parece que casos muy frecuentes de ciudadanos que se quejan, que denuncian, debe ser motivo para que el Procurador General de la República, doctor Francisco Dominguez Brito, que le sabemos muy preocupado y ocupado con los casos políticos y penales, pero debe dedicarle algún tiempo a amonestar a sus ayudantes para que cumplan con su deber mínimamente o al menos supervisarlos más, auditar su ejercicio en sus respectivas jurisdicciones.
Ese desgano y dejadez es peligroso para los ciudadanos. En Villa Altagracia donde he vivido algún tiempo, puedo sentir que la delincuencia le tiene poco respeto y temor a los funcionarios judiciales, y los motivos están a la vista. Mucho compadreo, amistades, padrinazgos, rasgos familiares etc, que hacen infeliz cualquier intervención a la luz del derecho. Por eso he escuchado frases populares que dicen que en Villa Altagracia no se puede alcanzar con éxito una decisión judicial basada en el derecho y muchos prefieren sufrir sus problemas antes que ponerlo en las manos del Ministerio Público.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: