Artículo de opinión

29 Nov

Sexo en las redes


FAUSTO ANTONIO GENAO

La fílmica de un video, puesto a circular en celulares, a través de bluetooth , de una empleada del Ayuntamiento de Villa Altagracia, practicándole sexo oral a un regidor de ese cabildo, constituye una canallada de mal gusto, emanada de una mente enfermiza que debe ser rechazada por toda la colectividad.

En primer lugar, la acción, violenta todo el derecho y la intimidad de una persona que su reputación ha sido tirada al suelo como un despojo humano, como escoria del desierto, afectando el entorno con sus amigas, amigos y compañeras de trabajo.

Y en segundo lugar, ¿quien responde, ante la joven, sus familiares, amistades, y amigos? Cuando ven el video y oyen la expresión de chantaje a que es sometida por el regidor.

En la gráfica, puesta a circular en los celulares, se ve a la joven realizando el sexo oral, muy lejos de saber que su acción es filmada, y se sorprende cuando ve la fílmica y al decirle a su pareja el porque de la acción, este le expresa “ porque sin un día me deja, lo subiré al Internet”.

Ese chantaje, y violación a su intimidad privada, proviene de un regidor producto de una sociedad corrupta, que según se ha filtrado, había estado detenido por violación sexual, y condenado en los tribunales, donde se colige, que es un enfermo sexual, desadaptado mental y social, para vivir en una sociedad con reglas y principios.

Nadie, absolutamente nadie, tiene derecho de violentar la intimidad de una persona, y más aún sin su consentimiento. Esa desdeñable acción está tipificada como delito, en el Código de Procedimiento Criminal.

Ese crimen social, indigna, y crea malestar, en una sociedad que ha visto desaparecer los valores morales de que nos habla el insigne educador Eugenio María de Hosto, y más aún en momentos que sectores religiosos realizan marcha, hablando de la Familia.

Y es la Familia, la que unida a los demás regidores, que componen la Sala Capitular del Honorable Ayuntamiento, deben aunar esfuerzo y someter a la justicia a ese desquiciado mental, para que hecho de esa naturaleza no vuelva a ocurrir jamás y para que la justicia le aplique nuevamente el rigor de la Ley.

Sociedad, autoridades del Ministerio Público, Ministerio de la Mujer, las Iglesias en general deben velar y estar atento para que ese regidor con nombre, apellido y sigla del partido que lo postulo al cargo, sea traducido a la justicia.

Y en cuanto a la persona afectada por esa acción, la sociedad en general no debe condenarla, al contrario deben solidarizarse con ella por ser victima de un ser canallesco y de tomar en cuenta que “el sexo con escrúpulo no es sexo”.

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